LAS HIJAS DE CARLOS CASAS, PASTORA Y TOTA.-

La mayor de ellas Pastora, delgada, cara alargada (solía decir que se había escapado de un cuadro del Greco), pelo negro rizado y brilloso, aplastado sobre la cabeza, tenia rasgos de un posible origen semítico. De expresión viva y locuaz llevaba la conversación con palabras rápidas, certeras y con mucho gracejo, moviendo sus diminutas manos bien cuidadas en ademanes continuos y rápidos.

La menor Tota, regordeta, poseía una gran nariz, era alegre y parlachina, dura de oído, celebraba las palabras de su hermana que lograba captar, las repetía como si fuese el eco, agregaba alguna de su propia cosecha y se reía a grandes carcajadas, accionando y batiendo palmas.

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